Fue una esperiencia aterradora en la que una valiente mujer lucho para mantener a su querido caballo tranquilo, porque el agua del mar estaba cubriendo al animal después de que cayó en las "arenas movedizas". Cansada por el barro, Nicole Graham se aferró a su caballo, Astro, atrapado y sin dejar caer los brazos para luchar contra la marea.