Blog sobre todo y sobre nada. Humor, descargas, música, videos y un poco de política para ayudarnos a pasar de una manera mas amena esas noches en vela.
Pero, volviendo al tema, a ver ¿qué se imaginan —unos y otros, es decir, los ciudadanos y sus representantes— que le pueda pasar a un chico educado, digamos, por dos lesbianas? ¿Qué abusos fantasean, qué consecuencias temen, qué irremediables secuelas prevén? Supongo, por lo pronto, que asocian las inclinaciones sexuales de los padres adoptivos con alguna forma de maltrato. Y esta presunción, señoras y señores, entraña obligadamente una desconfianza fundamental sobre la condición de homosexualidad, una sospecha de que dos individuos gays no pueden ser, de entrada, buenos padres. Naturalmente, en el mejor de los mundos todos los niños deberían ser hijos de una pareja de personas heterosexuales amorosísimas y, como dice Luis González de Alba, “ricas y guapas”. Digo, por qué no. Resulta, sin embargo, que el “matrimonio tradicional” por sí mismo no garantiza en manera alguna el bienestar de los hijos. Es más, no asegura ni siquiera su integridad física. Las historias de abusos y violencias ocurren, justamente, en muchos de los hogares cuya legitimidad ha sido plenamente acreditada por el Estado y consagrada, encima, por la Iglesia. En cuanto a los abusos sexuales contra menores, he aquí que los han perpetrado, en sorprendente cantidad, los propios sacerdotes. Peor aún: han cometido estos crímenes invocando el nombre de Dios, escudándose en la sotana y blandiendo el crucifijo. ¿Alguien propone, en estos momentos, una legislación para que ningún cura se acerque a un niño?…acudimos con el Jefe de gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, le llevamos una carta solicitando el veto a las reformas aprobadas y no nada más el veto, sino solicitándole que escuchara OTRAS VOCES QUE PIENSAN DISTINTO.” Así como: “… presentamos la posibilidad de realizar una encuesta ciudadana PARA ESCUCHAR LA VOZ DE LA GENTE